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domingo, 24 de marzo de 2013

EL PAPA FRANCISCO Iº NOS ANIMA A NO ESTAR TRISTES


Celebró la misa del Domingo de Ramos en la Plaza de San Pedro, donde llegó a bordo del papamóvil descubierto en el momento en que la multitud cantaba el Hossanna.

Con voz fuerte y animada, el Papa Francisco lanzó en su homilía del Domingo de Ramos un poderoso llamamiento a todos los fieles: «No seáis nunca hombres o mujeres tristes: un cristiano jamás puede serlo».El Papa insistió: «Nunca os dejéis vencer por el desánimo. Nuestra alegría no es algo que nace de tener tantas cosas, sino de haber encontrado a una persona, Jesús; de saber que, con él, nunca estamos solos, incluso en los momentos difíciles».
Ante una multitud que ocupaba toda la plaza soleada y se extendía por la Vía de la Conciliazione hasta el rio Tíber, el Papa comentó tres palabras: «alegría», «cruz» y «jóvenes».
Respecto a la cruz, Francisco recordó que la entrada triunfal en Jerusalén era un preludio del camino de la Cruz, e invitó a todos a «vencer el mal que hay en nosotros y en el mundo». Exhorto también a «no tener miedo al sacrificio. Pensad en una mamá o un papá: ¡cuántos sacrificios! Pero, ¿por qué lo hacen? Por amor. Y ¿cómo los afrontan? Con alegría, porque son por las personas que aman. La cruz de Cristo, abrazada con amor, no conduce a la tristeza, sino a la alegría».
El Papa se dirigió en tercer lugar a los jóvenes, a quienes invito a «Ir y hacer discípulos en todos los pueblos», como recuerda el lema de la Jornada Mundial de la Juventud del próximo mes de julio. Francisco arrancó aplausos al afirmar: «Aguardo con alegría el próximo mes de julio, en Río de Janeiro. Os doy cita en aquella gran ciudad de Brasil». Pero no es una excursión, y el Papa exhortó a los jóvenes: «Preparaos bien, sobre todo espiritualmente en vuestras comunidades, para que este encuentro sea un signo de fe para el mundo entero».
Para delicia de los mayores, Francisco afirmó que también hay jóvenes «de 70 y 80 años, ¡eh!». Como siempre, añadió comentarios espontáneos al texto. Cuando hablaba de pobreza recordó una frase de su abuela: «El sudario no tiene bolsillos. Hay que estar desprendido.
El Santo Padre pronunció la homilía exclusivamente en italiano,lo cual disminuye las posibilidades de incluir citas con su voz propia en los telediarios de otros países, especialmente América Latina.
Llevaba en su mano derecha el anillo del Pescador, que se pone para las ceremonias mientras que el sábado, para la visita a Benedicto XVI en Castel Gandolfo llevaba el suyo anterior, de obispo, muy pequeño y sencillo.

EL ANALFABETISMO RELIGIOSO DE LOS ESPAÑOLES.

Foto: " EL SUSURRO DE DIOS"(José Ángel Miyares Valle)

El analfabetismo religioso de los españoles.

Los obispos se aferran a la polémica asignatura de catolicismo en las escuelas, pese a su fracaso.

Los obispos deberían preocuparse por el notorio analfabetismo religioso de los niños y jóvenes españoles pese a frecuentar sus clases de religión y moral católica en todos los centros escolares, incluidos los estatales. “Vienen estudiantes que preguntan ¿quién es aquel señor colgado de la cruz?", confiesa, desolado, el prior del monasterio de Poblet, Lluc Torcal Sirera. “Más de la mitad de los jóvenes no saben quién es Jesucristo”, reconoce el prelado de San Sebastián, José Ignacio Munilla. La consecuencia es que el afán principal de los obispos ya no es bautizar a los no creyentes, sino convertir a los bautizados. La Iglesia católica sigue ocupando un lugar importante en la sociedad, pero ha perdido credibilidad religiosa, espiritual, moral y cultural. El laicismo ha arrebatado el papel normativo que el catolicismo desempeñó durante siglos. ¿Quién hace caso hoy a los obispos en materias de moral o relaciones de pareja? El número de personas que siguen creyendo en Dios es considerable, pero con una fe abstracta y meliflua. Acostumbrados a ser un poder fáctico, los eclesiásticos mantienen una endémica tendencia a la soberbia. Con ese ánimo se enfrentan al pacto educativo que empieza a labrarse en el Congreso de los Diputados.
El portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE), el sacerdote Gil Tamayo, calificó el jueves pasado de “gloriosa” la actividad educativa de su Iglesia. Lo dijo al dar cuenta de los trabajos de la CEE, reunida hace unos días para ultimar un informe sobre La situación de la Enseñanza de la Religión en España en el proceso del Pacto Educativo. Sus impresiones, desde luego, no son gloriosas. Es verdad que son (y se creen) una potencia educativa, pero su tránsito por el sector es todo menos pacífico. No hay semana sin que los tribunales de Justicia tengan que poner orden por demandas sobre la asignatura confesional o contra despidos de profesores que los obispos deciden por causas tan extravagantes como casarse por lo civil, mostrar poca fe, irse de copas o vivir con alguien sin pasar por la vicaría. Las cuantiosas indemnizaciones que señalan los jueces no las pagan los prelados, sino la Administración educativa. El último caso es clamoroso. La Consejería de Educación de Madrid tiene que indemnizar con 90.000 euros a un profesor enviado al paro de mala manera por el arzobispado local alegando “falta de comunión”.
A tanto jaleo en los tribunales el portavoz Gil Tamayo lo califica de “patología judicial”. Es verdad que los obispos no siempre pierden los pleitos cuando algunas comunidades autónomas aplican a la baja la legislación sobre la asignatura confesional, o cuando muchos colegios se niegan a incluir clases de catolicismo en sus aulas. Pero tanto caos, a veces escandaloso, no favorece los intereses eclesiásticos ante las negociaciones a las que esperan ser llamados por quienes buscan en el Congreso un pacto educativo global.
El afán principal de los obispos ya no es bautizar a los no creyentes, sino convertir a los bautizados

Difícil pacto, vaya por delante. El PP y los obispos sostienen que el hecho de que la asignatura de catolicismo se imparta en las escuelas y tenga la misma categoría curricular que las matemáticas es un mandato de la Constitución. No es verdad. El manoseado artículo 27.3, que es el que citan con grave solemnidad, solo proclama lo obvio: “Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”. Ni más, ni menos. Nada dice la Constitución sobre que esa formación confesional deba impartirse en los centros escolares, en horario lectivo, con una asignatura alternativa seria a medias (para que los alumnos episcopales no tengan tentaciones de abandonar...), y con profesores elegidos por los prelados pero pagados por el Estado (unos 600 millones de euros por curso). El privilegio de empotrar la religión y moral católica en el currículo escolar lo obtienen los obispos de los Acuerdos firmados en Roma en 1976 y 1979 entre España y el Estado vaticano, claramente pre o inconstitucionales.
Mientras se mantenga lo concordado en Roma, no hay pacto educativo posible si la izquierda y el centro sostienen sus programas. Pongamos el ejemplo de la asignatura alternativa a la religión confesional, que los obispos también quieren imponer a capricho. Como se vio en el agrio combate contra la clase de Educación para la Ciudadanía que propuso el Gobierno Zapatero, y aún antes contra la alternativa del parchís (Aznar y el cardenal Rouco contra Felipe González), además de controlar sus clases confesionales como si fueran catequesis, los prelados se oponen a que en el mismo horario quienes no son sus alumnos se vayan a casa, tengan recreo o estudien cosas serias, como Ética. Tesis: Una alternativa seria “vulnera el principio de igualdad” de los catequizados ya que, mientras estos emplean su tiempo en instruirse en los dogmas católicos, quienes no lo hacen aprovecharían su tiempo en estudiar… temas distintos. Es decir, aprenderían más cosas que quienes asisten a clase de catolicismo.
No es verdad que el hecho de que la asignatura de catolicismo se imparta en las escuelas sea un mandato de la Constitución

Los obispos no podían consentir semejante discriminación, pero tampoco que la asignatura alternativa fuera tan fácil que les vaciase las aulas. Así que pleitearon para que quienes no estudian religión no puedan emplear su tiempo en estudiar cosas serias, pero tampoco irse de recreo o a jugar al parchís. Sorprendentemente, el Tribunal Supremo hizo suyos esos argumentos, en dos sentencias, de 31 de enero de 1997 y de 26 de enero de 1998, sobre derechos fundamentales. Mejor aún, el Supremo dejó patidifusos a los obispos cuando, además de darles la razón, les dijo que la clase alternativa a la religión episcopal debía cancelarse no por demasiado fácil, sino por lo contrario: por demasiado buena. El argumento fue ciertamente supremo: el sistema de una alternativa de peso situaba al resto de los alumnos “en condiciones más favorables para el futuro” porque aprenderían más que la muchachada del catolicismo. Era una manera de ridiculizar el sistema. Ni por esas. Hoy está aún más vigente, de la mano del Gobierno Rajoy. Es decir, hay algunas horas al año durante las cuales los alumnos que no asisten a las clases de los obispos tienen prohibido estudiar… ni nada, ni cosas demasiado serias, ni temas demasiado fáciles. “¿Le gustaría que le obligaran a ir al fútbol porque otros van a misa?”, se preguntó entonces en EL PAÍS, en tribuna clamorosa, Gustavo Suárez Pertierra. Es uno de los varios ministros de Educación que han tenido que lidiar con los obispos sobre la dichosa asignatura.
EL PROBEMA DEL DESCONOCIMIENTO RELIGIOSO  ES DE LA PROPIA IGLESIA ESPAÑOLA, POR QUE LOS PASTORES HACE TIEMPO QUE DEJARON DE OLER A REBAÑO COMO PIDE EL PAPA FRANCISCO, SE FUE ABANDONANDO EL SAGRADO MINISTERISO DESDE HACE AÑOS, MUCHOS PASTORES DANDO MAL EJEMPLO, OBISPOS CALLADOS Y TOLERANTES CON MUCHAS PRÁCTICAS PERVERSAS Y MUY POCOCO EJEMPLARES. 
AHORA LA IGLESIA ESPAÑOLA NECESITA UNA REFORMA COMO LA LLEVADA EN EL CARMELO POR SANTA TERESA DE JESÚS Y SAN JUAN DE LA CRUZ EN EL SIGLO XII PERO NO VEO A NADIE QUE ESTÉ POR LA LABOR.
ESPAÑA NECESITA UNA NUEVA EVANGELIZACIÓN URGENTE Y EL MUNDO ENTERO CON UN SÓLO LIBRO COMO EL EVANGELIO CUMPLIENDOLO EN TODO EL  MUNDO TODOS SERIAMOS FELICES Y NO HABRÍA GUERRAS NI NECESITARIAMOS CÁRCELES, ES EL LIBRO SAGRADO POR EXCELENCIA  AL QUE NO SE LE HACE CASO,EL CUPLIMIENTO DEL EVANGELIO SERÍA LA FELICIDAD EN EL MUNDO¿TAN DIFÍCIL ES PRACTICAR MÁS EL CONTENIDO EVANGÉLICO Y DEFENDERLO? DESDE HACE  2.000 AÑOS EXISTE EL LIBRO SAGRADO  Y NOS HEMOS ESTANCADO EN LA EVANGELIZACIÓN, INCLUSO EN LOS  ÚLTIMOS AÑOS HEMOS RETROCEDIDO.

lunes, 18 de marzo de 2013

VER VÍDEO EL AUMENTO DE LOS NIÑOS POBRES EN ESPAÑA

LA POBREZA EN ESPAÑA SE CEBA CON LOS NIÑOS

LOS PAPAS ESPAÑOLES

San Dámaso I, Calixto III y Alejandro VI son los tres pontífices de origen hispano, mientras que Benedicto XIII es el único antipapa.

Cuando el pasado miércoles la fumata blanca anunciaba al mundo la elección de un nuevo Papa, nadie esperaba que se asomara por el balcón de la plaza de San Pedro a ningún cardenal español. Y es que de los 266 Papas solo tres han sido de origen hispano. El último de ellos estuvo al frente del catolicismo hace más de 500 años. Desde entonces los purpurados españoles no han vuelto a ocupar la silla de Pedro. Por su parte, en el listado de antipapas también existe el nombre de un español.
La figura del primer Papa español, San Dámaso I, es difusa y está sumida en la bruma propia de los primeros siglos de formación de la Iglesia, donde los datos de los Pontífices son escasos y parciales. Dámaso nació en la provincia de Gallaecia (actual Galicia y parte de Portugal) en los primeros años del siglo IV, aunque algunas fuentes sostienen que su nacionalidad era italiana y que solo sus padres nacieron en la Hispania romana. No existe demasiada información sobre su actividad antes de ser elegido Papa más allá de su defensa de la unidad de la Iglesia frente a las diferentes corrientes heréticas que abundaban en una época en la que el poder central del Papa no estaba consolidado.
Dámaso fue elegido Pontífice en el año 366 gracias al apoyo del emperador Valentiniano I frente a otros candidatos. El cristianismo había dejado de ser perseguido tras el edicto de Milán de Constantino en el año 313, donde se promulgaba la libertad de culto en el imperio romano. Y se convirtió en la religión oficial en el 380 por el edicto de Tesalónica impulsado por el emperador Teodosio (también de origen hispano). Por tanto, la principal labor de Dámaso fue unificar las distintas doctrinas cristianas y centralizar el poder de la Iglesia de Roma. Un trabajo arduo por el elevado número de diferentes corrientes teológicas como el arrianismo, o de la ambición de usurpadores y antipapas.
Pero Dámaso también realizó importantes contribuciones en la liturgia. Encargó al historiador Jerónimo de Estridón una traducción al latín del Antiguo Testamento de las versiones hebreas que permitió elaborar una Biblia en latín conocida como «Vulgata». Además, se le atribuye haber introducido la expresión hebrea «Aleluya» en las liturgia. Dámaso I falleció en el 384 después de 18 años de ministerio.

Dos Borgia al frente de la Iglesia

Calixto III fue el segundo Papa español y el primero de la poderosa e influyente familia valenciana Borja (italianizada como Borgia) en ocupar la silla de Pedro. Nacido en 1378 en una de las estirpes más notables del reino de Aragón. Desempeñó un importante papel durante el Cisma de Occidente al conminar al antipapa Clemente VIII a renunciar. Fue recompensado con el nombramiento de cardenal. Gracias a la presión del rey aragonés Alfonso V, accedió al pontificado en 1455.
Los tres años de su ministerio se caracterizaron por un despotismo que le llevó a convocar una frustrada cruzada para intentar recuperar la recién perdida Constantinopla a manos de los turcos y posteriormente a enemistarse con su antiguo valedor, la corona de Aragón, por no reconocer al nuevo monarca sus derechos sobre Nápoles, que consideraba un reino perteneciente a la Iglesia.
Pero sin duda el Papa español más afamado, aunque no por su buen hacer sino por sus excesos, fue Alejandro VI. Siendo muy joven ya fue nombrado cardenal por su tío y Pontífice Calixto III. En 1492 inició un papado marcado por las intrigas en el ámbito político y la lujuria en el privado -algo extendido en toda la Curia de la época-, una ambición desmedida por expandir el dominio de los Estados Pontificios y la intención de perpetuar una dinastía nombrando a su hijo César cardenal y capitán general del ejército del Vaticano. Su final hizo honor a tan novelesca vida -el cine no pudo resistirse ha contarla- y terminó con un envenenamiento en un banquete.

El Papa Luna

Si el Papa que elige este cónclave es el número 266, el listado de antipapas tampoco se queda atrás con varias decenas. Y en esa lista también hay un español renombrado: Benedicto XIII, más conocido como el Papa Luna. Sin embargo, su designación forma parte del Cisma de Occidente, cuando la cristiandad se dividió en dos por un simple juego de alianzas entre distintos reinos -especialmente Francia- que no aceptaron la designación de Urbano VI, quien pretendía devolver el poder de la Iglesia a Roma. Y es que el monarca galo había ejercido un férreo control sobre los últimos Pontífices en Aviñón. Una tutela de la que Urbano VI se desprendió.
Al no reconocer el nuevo nombramiento, los cardenales cercanos a Francia convocaron otro cónclave en el que eligieron a Clemente VII como máximo Pontífice, iniciándose así el cisma. El cardenal zaragozano Pedro Martínez de Luna fue uno de los purpurados díscolos. En 1321 sucedió a Clemente VII bajo el nombre de Benedicto XIII. Sin embargo, el Papa Luna trató de ganar autonomía y alejarse de la influencia francesa. Un error de cálculo que le supuso perder el apoyo de su principal sostén. Sin el respaldo francés fue marginado y tuvo que huir a su Aragón natal. Donde se refugió en el castillo de Peñíscola.

domingo, 17 de marzo de 2013

YA LLEGÓ LA EUTANASIA EL ZENIT DEL MATERIALISMO


El primer centro privado holandés para eutanasia tiene lista de espera

La clínica, con profesionales a domicilio, ha recibido 714 peticiones en un año.

La Levenseindekliniek (en español, Clínica para Morir), la primera institución privada holandesa dedicada a la eutanasia, practicada hasta ahora solo en la medicina pública, lleva un año abierta y tiene ya una lista de espera de 200 personas. En 12 meses, el centro —sin habitaciones pero cuyos equipos ambulantes acuden a domicilio— ha recibido 714 peticiones, de las cuales 104 se han traducido en sendas ayudas a morir. La Ley de Eutanasia entró en vigor en 2002, y en 2011, periodo del que se tienen los últimos datos, hubo 3.695 notificaciones a escala nacional de médicos de cabecera. Ellos se ocupan de aplicarla en el sector público, en su mayoría a pacientes con dolencias físicas (sobre todo cáncer, enfermedades circulatorias y de corazón) y trastornos neurológicos. Las solicitudes por problemas mentales, amparados también en la norma, son pocas. La Clínica para Morir, por el contrario, ha registrado muchas más en este apartado: entre un 70% y un 80% de los pacientes reflejaba diversos grados de demencia. En un tercio había padecimientos psiquiátricos. En enero se realizó la primera eutanasia privada en este grupo.
“A un médico de familia le piden una eutanasia cada dos o tres años, poco para tener la experiencia adecuada. A nosotros nos han llegado más llamadas por problemas psíquicos porque es un terreno delicado, y donde suele haber rechazo a prestar ayuda. La norma no los excluye y nuestros expertos pueden colaborar aquí con los médicos de familia”, dice Steven Pleiter, director de la fundación creada al tiempo de la clínica, con sede en La Haya. “Una eutanasia puede tardar entre tres semanas y seis meses en producirse”, añade.
En la pública, en 2011 se practicó la eutanasia a 13 pacientes con problemas psiquiátricos y 49 con depresión, a menudo derivada de una demencia incipiente. Un caso destaca por su dureza: el de una mujer que padeció anorexia durante 30 años. Tratada sin éxito con todos los medios conocidos, pidió morir durante cinco años seguidos. Cuando los especialistas no pudieron ofrecerle más, su psiquiatra dio el consentimiento.
El sufrimiento psíquico, difícil de evaluar objetivamente, se recoge en la ley, siempre que no tenga su origen inmediato en una afección física. Los psiquiatras, por su formación, suelen abordar las demandas de muerte como una llamada de socorro del enfermo. Una eutanasia mal enfocada puede acarrear hasta 12 años de cárcel. La regulación es muy estricta: los solicitantes deben ser siempre holandeses con el seguro médico y la residencia en regla. Los extranjeros precisan residencia legal, póliza sanitaria y buen conocimiento del idioma local. No se admite el llamado turismo de la muerte.
Para evitar problemas legales, la Clínica para Morir —que ha rehusado hasta ahora 198 peticiones— solo acepta a pacientes rechazados por su médico personal. Pleiter poner como ejemplo el caso de una sexagenaria que tuvo un derrame cerebral y perdió de forma progresiva e irreversible sus funciones vitales. La mujer solicitó la eutanasia con plena lucidez. Su médico tenía reparos, pero cumplió todos los requisitos para proceder. Un equipo de la clínica le administró un compuesto letal por vía intravenosa.Entre los enfermos mentales se analiza a fondo que no la solicitan por los cambios de ánimo derivados de su mal. Como en la eutanasia para enfermedades físicas, es preciso agotar las posibilidades de mejorar su estado. Además, se exige lucidez, seguridad y un padecimiento insoportable. El facultativo consulta con dos colegas independientes, uno psiquiatra, antes de proceder. Con la demencia se tiene muy en cuenta la demanda voluntaria de morir efectuada antes de caer en ese estado. Se analiza para saber si el afectado consideraba que su vida, sin memoria y dependiente, sería inaceptable. El criterio médico aquí es decisivo. Los informes de todas las eutanasias practicadas se remiten a cinco comisiones regionales que las evalúan a posteriori. En caso de duda interviene la Fiscalía General del Estado.
La supuesta voluntad de la Clínica para Morir de llevar al límite permitido los casos psíquicos también ha recibido críticas. Sobre todo porque sus parejas de médico y enfermera ambulantes no pueden seguir la evolución de unos pacientes que confiaron en el mismo facultativo de cabecera durante años. El médico no está obligado a ayudar a morir, y de ahí la importancia de su estrecha relación con los pacientes.El ideario del centro privado, que ofrece seriedad y rapidez sin desviarse de la ley, no ha variado la postura de la Federación Médica Nacional, contraria a la eutanasia cuando el paciente, en casos de demencia, sea incapaz de comunicarse. Incluso si firmó antes un documento pidiéndola. Edith Schippers, titular de Sanidad, admitió el viernes ante el Parlamento que la eutanasia en casos de demencia y problemas psíquicos “sigue siendo muy compleja y debe estudiarse”. La ministra ya recordó en 2012 que “la eutanasia no es un derecho”.
El centro, que subsiste con donaciones privadas, no da abasto. Tiene 17 expertos itinerantes y esperan crecer este año hasta los 35 o 40 equipos.
Tanto el sector estatal —donde es obligatorio tener un seguro de salud básico y todo el mundo tiene un médico de cabecera al que los especialistas, en caso de eutanasia, devuelven el historial del paciente— como la clínica Levenseindekliniek practican la eutanasia de forma gratuita de acuerdo con la ley.
La eutanasia está permitida a partir de los 16 años, involucrando a los padres en la decisión. Entre los 12 y los 16 los menores pueden solicitarla, pero es necesario el consentimiento paterno. En el caso de bebés, existe un protocolo (llamado de Groningen, elaborado en 2003) que obliga a confirmar que el recién nacido está sentenciado y con grandes dolores. Los padres autorizan.
“Hasta la fecha, las comisiones que analizan las eutanasias han comprobado que 26 de los casos privados se realizaron de manera correcta”, dice Nicole Visée, secretaria general del organismo. Ninguna de las 3.695 notificaciones relativas a 2011 repasadas por las comisiones vulneró la ley; aunque en cuatro casos el médico no consultó con suficientes colegas o administró mal las dosis de sustancias mortales.

sábado, 16 de marzo de 2013

LA MEJOR MÚSICA DE ENYA

OIRLA ES UNA RELAJACIÓN PARA LOS SENTIDOS Y EL ESPÍRITU

PETICIONES DE LOS SACERDOTES AL NUEVO PAPA


Qué piden los curas de base al nuevo Papa

Uno de los retos de Francisco I es recuperar la confianza de las bases y la credibilidad y el prestigio de la Iglesia en la sociedad en general, así como reformar el gobierno de la institución, esto es lo que reivindican los curas de base, los más reformistas, que aplauden los primeros gestos que ha hecho el nuevo Papa. Esperan que durante su pontificado recupere el mensaje de Jesús y que devuelva al pueblo su protagonismo y su dignidad. 
La actual distancia de la Iglesia con el pueblo y el mensaje original de Jesús se debe, en opinión Evaristo Villar, presidente del Foro de Curas de Madrid, a que en los dos papados anteriores se ha ido en la dirección contraria al espíritu del Concilio Vaticano II, convocado por el papa Juan XXIII en 1959 y con el que se hacía una apuesta por la modernidad y por abrir las ventanas de la Iglesia al mundo. Los dos últimos jefes de la Iglesia "han sido involucionistas y hasta contrarreformistas". Este, dicen, es progresista, aunque tiene poco tiempo
Villar es uno de los fundadores de la Iglesia de Base de Madrid, que agrupa a decenas de grupos de cristianos contrarios a la doctrina y actuación de la jerarquía. Se manifestó contra la Jornada Mundial de la Juventud que organizó Benedicto XVI en Madrid, porque consideraba que era un pacto con las fuerzas económicas y políticas que lo que hacía era reforzar la imagen de una Iglesia privilegiada, cercana al poder. Villar y el resto de miembros de la Iglesia de Base creen que la actual jerarquía eclesiástica está fuera de la realidad y luchan por conseguir una sociedad más digna. 
Cambio por la dignidad
“La consecuencia es que ha habido una enorme pérdida de prestigio y de credibilidad de la Iglesia y hasta de plausibilidad de la propia fe católica”, explica Villar. Ahora hay que esperar a ver si Francisco I es capaz de dar un golpe de timón y recuperar aquel espíritu. “Lo más grave es que una religión no sea capaz de crear esperanza, si es así, tiene poco que aportar. De momento, los primeros gestos del Papa apuntan en esa dirección, señala Villar.
De entrada, la elección ha sido una sorpresa y ya supone un cambio: es jesuita y está muy alejado, teológicamente, del conservadurismo del anterior jefe de la Iglesia. Sus biógrafos destacan su sencillez y aversión a todo lo que sea una exposición innecesaria. Evaristo Villar es uno de los religiosos que pide que el Papa lleve a cabo un cambio en el seno de la Iglesia y en las relaciones de la institución con el resto del mundo, que se escuche a las bases. El Papa reivindicó en su primera misa el jueves la importancia de la figura de Jesús. Sin ella, “seríamos una ONG piadosa, pero no la Iglesia”.   
En primer lugar, “del nuevo Papa espero que devuelva el protagonismo al pueblo, un protagonismo que se ha ido debilitando”, indica Villar.  Y no solo devolverle la voz al pueblo, sino "también la dignidad, es decir, la igualdad. No es de recibo que se divida a hombres de mujeres y a hombres de laicos. Todos en el pueblo cristiano somos iguales, como señalaba San Pablo en su carta a los gálatas".
Recuperar a Jesús
Otra cosa importante es que el papado debe servir para volver a la práctica de Jesús, que la jerarquía recupere su figura y no se esté tan pendiente de su propio poder. Además, Francisco I debería conseguir que la Iglesia acepte a los diferentes, como los homosexuales. “No hay derecho a que estén ninguneados y no se les acepte, igual que no hay derecho a que se niegue el acceso a los sacramentos a exreligiosos o divorciados, por ejemplo. Hay que aceptar a toda la gente como lo haría Jesús”, destaca este cura.
Bajo este papado sería interesante que el pueblo cristiano tome conciencia de que el punto de partida de Jesús eran los pobres y "que se den los pasos para que los que menos tienen vuelvan a recuperar su dignidad", comenta Villar.
La Iglesia también debería recuperar la democracia, la representación y participación del pueblo y relacionado con esto, el restablecimiento de la colegialidad -que todos voten, para que los elegidos tengan una verdadera representatividad- dentro de la iglesia, para evitar el centralismo y la concentración del poder.
Relaciones con el mundo
En cuanto a las relaciones con el resto del mundo, “la Iglesia no debe mirar desde arriba. Es parte de este mundo y es servidora del mundo, por lo tanto debería tener una relación estrecha y de apoyo a la dimensión científica y creativa del ser humano. Debe tener con la ciencia no una relación conflictiva, si no de cooperación, aunque vele junto con la ética cívica por que su uso digno”, afirma este cura, que considera que la Iglesia también debe apostar por la lucha por la justicia social, preocuparse por la gente que se queda fuera.
Por otra parte, “la Iglesia debe practicar la compasión, la actitud del samaritano que se paró y se encargó del apaleado. Ha perdido el corazón por apostar demasiado por la cabeza, por ideologías…”, comenta. Además, la institución y sus miembros “deberíamos hacer un esfuerzo por entrar en contacto con todas las religiones, buscar cierta complicidad y vinculación. Unirse para mantener la esperanza y la humanidad en el mundo”.
¿Es posible que Francisco I consiga este cambio?: “¡Ójala!”, concluye Villar. De momento, el discurso del sumo pontífice parece ir en esa dirección, ya que ha expresado su deseo de contribuir al “progreso de las relaciones entre religiones”. En una carta publicada el jueves decía: "Espero intensamente poder contribuir al progreso de las relaciones entre judíos y católicos conocidas a partir del Concilio Vaticano II, en un espíritu de colaboración renovada. También ha exhortado, en su primera misa,  a volver a la esencia del cristianismo.

martes, 12 de marzo de 2013