sábado, 19 de enero de 2019

PENSANDO CON LA ALMOHADA. "HIPOCRESÍA".(Por José Ángel Miyares Valle)


Foto. José Ángel Miyares Valle
 
NO SE PUEDE PREDICAR MIRANDO PARA EL CEPILLO

He visto en un periódico de provincia a un arzobispo ataviado de delantal, sirviendo la Cena de Navidad a pobres en una cocina económica y esta imagen me golpeó la vista y las ideas,  sinceramente me pareció muy oportunista y publicitaria de un derroche de caridad cristiana. Quizás sean seguidores del Papa Francisco, pero él  hace estos gestos de humildad en cualquier día del año.

No me gustan la hipocresía en la iglesia y menos los pastores que predican mirando el cepillo , no son valientes, a la hora de delatar las grandes injusticias que sufren los más humildes. Estoy cansado de escuchar homilías inocuas y nada comprometidas socialmente, por eso las iglesias se están quedando vacías, dentro de diez años no va haber nadie que asista a misa, si no cambian de hábitos radicalmente.

No se puede quedar bien con los esclavistas y con los esclavos al mismo tiempo, ni servir a dos señores con intereses contrapuestos.

Estas dudadas me preocupan, pues la iglesia debe de ser una iglesia valiente, dedicada a los más necesitados, así lo dicen los evangelios, pero estos gestos propagandísticos no la enaltece, dan una sensación de hipocresía intolerable para cualquier creyente que no comulgue con ruedas  de molino.

Así pues menos palacios , boato y sillones mullidlos y más olor a rebaño que el pueblo está muy necesitado de consuelo espiritual y apoyo moral  de pastores comprometidos delatando la injusticia social desde el atril y no mirando tanto para el cepillo.

Voy a intentar conciliar el sueño porque esta cosas me enervan, desvelan y me desbocan el corazón.

José Ángel  Miyares Valle

 

martes, 25 de diciembre de 2018

EL PAPA FRANCISCO:MI DESEO DE FELIZ NAVIDAD Y DE FRATERNIDAD.

El Papa Francisco: «Mi deseo de feliz Navidad es un deseo de fraternidad»

Pide la vuelta a la concordia en Venezuela y Nicaragua.

En su mensaje al mundo entero, antes de impartir la bendición «Urbi et Orbi», a la Ciudad y al mundo entero, el Papa Francisco ha manifestado este martes que «mi deseo de feliz Navidad es un deseo de fraternidad». El Santo Padre se dirigía a todas las mujeres y hombres del planeta, de todas las culturas y religiones.
Desde el balcón principal de la basílica de San Pedro y ante decenas de miles de fieles de todos los continentes, el Papa se ha preguntado «¿Y qué nos dice este Niño, que nos ha nacido de la Virgen María? ¿Cuál es el mensaje universal de la Navidad?».
Su rotunda respuesta es: «Nos dice que Dios es Padre bueno y nosotros somos todos hermanos. Esta verdad estáen la base de la visión cristiana de la humanidad».

Francisco ha añadido que «sin la fraternidad que Jesucristo nos ha dado, nuestros esfuerzos por un mundo más justo no llegarían muy lejos, e incluso los mejores proyectos corren el riesgo de convertirse en estructuras sin espíritu».
Por ese motivo, «mi deseo de feliz Navidad es un deseo de fraternidad. Fraternidad entre personas de toda nación y cultura. Fraternidad entre personas con ideas diferentes, pero capaces de respetarse y de escuchar al otro».
Y también «fraternidad entre personas de diversas religiones. Jesús ha venido a revelar el rostro de Dios a todos aquellos que lo buscan». Dividir por religiones no es cristiano.
Su mensaje dirigido al mundo entero era estrictamente cristiano pero, al mismo tiempo, muy conciliador, explicando que «con su encarnación, el Hijo de Dios nos indica que la salvación pasa a través del amor, la acogida y el respeto de nuestra pobre humanidad, que todos compartimos en una gran variedad de etnias, de lenguas, de culturas..., pero todos hermanos en humanidad».
Dirigiéndose a un mundo con demasiadas guerras y divisiones internas en los países, Francisco ha insistido en que «nuestras diferencias no son un daño o un peligro, son una riqueza. Como para un artista que quiere hacer un mosaico: es mejor tener a disposición teselas de muchos colores, antes que de pocos».
Según Francisco, «la experiencia de la familia nos lo enseña: siendo hermanos y hermanas, somos distintos unos de otros, y no siempre estamos de acuerdo, pero hay un vínculo indisoluble que nos une, y el amor de los padres nos ayuda a querernos. Lo mismo vale para la familia humana, pero aquí́ Dios es el ‘padre’, el fundamento y la fuerza de nuestra fraternidad».
Pasando revista a las zonas más atribuladas del planeta, el Papa ha comenzado por el lugar del nacimiento de Jesús, pidiendo «que israelíes y palestinos retomen el diálogo y emprendan un camino de paz que ponga fin a un conflicto que ―desde hace más de setenta años― lacera la Tierra elegida por el Señor para mostrar su rostro de amor».
Además de pedir por Siria, Yemen, África, la península coreana, y Ucrania, el Papa ha mencionado extensamente dos países de América sumidos en graves abusos internos.
Francisco ha implorado «que este tiempo de bendición le permita a Venezuela encontrar de nuevo la concordia y que todos los miembros de la sociedad trabajen fraternalmente por el desarrollo del país, ayudando a los sectores más débiles de la población».
A su vez, ha pedido «que delante del Niño Jesús, los habitantes de la querida Nicaragua se redescubran hermanos, para que no prevalezcan las divisiones y las discordias, sino que todos se esfuercen por favorecer la reconciliación y por construir juntos el futuro del pais».
Sin mencionar los países en que viven, el Papa ha dedicado «un recuerdo particular a nuestros hermanos y hermanas que celebran la Natividad del Señor en contextos difíciles, por no decir hostiles, especialmente allí́ donde la comunidad cristiana es una minoría, a menudo vulnerable o no considerada».
Y ha suplicado «que el Señor les conceda ―a ellos y a todas las comunidades minoritarias― vivir en paz y que vean reconocidos sus propios derechos, sobre todo a la libertad religiosa».
Tras el recorrido por las heridas del mundo, Francisco ha concluido su mensaje recordando la idea principal en esta Navidad: «que todos podamos recibir paz y consuelo por el nacimiento del Salvador y, sintiéndonos amados por el único Padre celestial, reencontrarnos y vivir como hermanos».
PAZ PARA TODOS EN EL MUNDO Y ENTENDIMIENTO

miércoles, 28 de noviembre de 2018

miércoles, 31 de octubre de 2018

Día de los santos: Por qué se le reza a los muertos



Publicado el 31 oct. 2018
El padre Ávaro de Cárdenas explica la diferencia entre Halloween y el Día de los santos y difuntos.

martes, 26 de junio de 2018

¿QUÉ IMPORTA LA VIDA? José Ángel Miyares valle


foto. José Ángel Miyares Valle
 
¿QUÉ IMPORTA LA VIDA? José Ángel Miyares valle

¿Qué importa ya la vida,

cuando el dolor no te abandona,

noche y día?

La gente no te escucha,

les cansas con tus quejas

ya no eres animoso, divertido

no les puedes acompañar

a tomar algo, a comer,

tus amigos te ignoran,

cansas a los más cercanos,

no piensas en positivo.

no cuentas chistes,

ni te ríes de sus gracias,

te ponen malas caras,

intentan evitar tu encuentro,

eres un pesado, sólo sabes

hablar de lo tuyo, eres egoísta.

Ya no eres guay, eres cansino

impertinente, pesado, no molas,

no tienes nada  que ofrecerles.

Te ingresan en el hospital

no te visitan por miedo a coger un virus,

la desgracia cuanto más lejos mejor,

si te dan el alta no ha sido para tanto,

cuando sales no les cuentes nada

eso no gusta, no lo entienden,

no están en tu lugar

ni hacen el mínimo esfuerzo por estarlo.

Pasan los días, los meses,

tu estado empeora,

esa cruel enfermedad crónica

progresiva avanza inexorablemente,

devorando tus entrañas,

tú la sientes y vives con ella

sufres en silencio por el dolor

la incomprensión de los tuyos

acelerando el adiós definitivo

y cuando llega, todos acuden

al deceso con caras lánguidas, de pena

compungidos de dolor aparente,

te quieren dar el último adiós,

el cariño que te negaron en vida,

hablan de tus bondades,

de la buena persona que eras

lo mucho que te apreciaban,

como si fueran a disculparse

con tu cuerpo inerte, sordo

por su abandono en vida....

Para ellos vaya mi epitafio,

bien pensado y sentido

que así figurará en mi

lápida para que siga

hablando a generaciones venideras...

"No lloréis por mí, llorad por vosotros

quienes en la enfermedad me abandonasteis,

no me escuchasteis y acelerasteis el deseo

de mi partida dolorosa y con apremio".

José Ángel  Miyares Valle.