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jueves, 2 de mayo de 2013

DOS PAPAS JUNTOS EN EL VATICANO

Benedicto XVI, junto al Papa Francisco / AFP
El Papa emérito ha regresado este jueves tras pasar dos meses en Castel Gandolfo.
 
El Papa emérito Benedicto XVI ha llegado al Vaticano a las cinco menos diez de la tarde. Ha viajado en el mismo helicóptero que utilizó el pasado 28 de febrero para trasladarse desde Roma a Castel Gandolfo. El Papa Francisco le ha recibido en la puerta del ex-monasterio «Mater Ecclesiae» y le ha acompañado a la capilla.
Federico Lombardi, portavoz de la Santa Sede asegura que «Benedicto XVI está muy contento de regresar al Vaticano, y que desea dedicarse a servir a la Iglesia sobre todo con la oración».
Aunque es la primera vez en la historia que hay al mismo tiempo dos sucesores de Pedro en el Vaticano, es la segunda vez que Francisco se reúne con su predecesor. El primer encuentro tuvo lugar en Castel Gandolfo el pasado sábado 23 de marzo. Desde entonces han hablado por teléfono al menos en cuatro ocasiones.
 
Antes de encontrar al Papa Francisco, al pie de la escalerilla Benedicto XVI ha sido recibido por tres cardenales, el Secretario de Estado Tarcisio Bertone, el cardenal decano Angelo Sodano, y el gobernador del Estado Ciudad del Vaticano Giuseppe Bertello.
En pocos minutos Benedicto ha llegado a su nuevo hogar. Aquí vivirá de ahora en adelante junto a su secretario monseñor Georg Gaenswein, las cuatro laicas consagradas del movimiento Comunión y Liberación y su nuevo asistente, un diácono flamenco que habla perfectamente alemán.
El sobrio monasterio de cuatro plantas y un total de 200 metros cuadrados ha sido acondicionado para su nuevo huésped. La habitación del Papa emérito está en la planta baja para que no tenga que subir y bajar escaleras.
Han preparado también una habitación para Georg Ratzinger, de 88 años y único pariente vivo de Benedicto XVI. Habitualmente reside en Regensburg, Alemania, pero a partir de ahora pasará largas temporadas en esta casa.
 
El edificio ha sido también residencia de empleados de Radio Vaticana. Juan Pablo II la convirtió en monasterio de monjas de clausura hace unos veinte años. Por turnos, desde 1994 han pasado por allí clarisas, carmelitas descalzas, benedictinas y hermanas de la Visitación. Según el Osservatore Romano, Benedicto XVI hará lo mismo que estas religiosas: ayudar con la oración al Papa.
«Quisiera trabajar por el bien común y el bien de la Iglesia y de la humanidad con mi corazón, con mi alma, con mis oraciones, con mis reflexiones, con toda mi fuerza interior», adelantó Benedicto desde el balcón de Castel Gandolfo horas antes de que fuera efectiva su renuncia. Fueron sus últimas palabras como Papa. Ahora, desde un ex-monasterio a pocos minutos a pie de Casa Santa Marta, la residencia del Papa Francisco, las pondrá en práctica.

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