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sábado, 6 de octubre de 2012

UN EJEMPLO A SEGUIR "EL JUGADOR FALCAO"

Cúpula del Panteón de Los Inválidos-París(foto J.A.Miyares)
El antidivo se entrega a Dios

Un tigre dentro del campo. Un gatito fuera de él. Intensamente religioso. Un as en los negocios.

Un retrato de Falcao, estrella del Atlético de Madrid, a partir de las opiniones de sus compañeros.

Dentro de la cancha es el Tigre. El depredador más voraz de la Liga, por delante de Ronaldo y Messi. Fuera de ella, un ser inofensivo que cuida las formas y es tan excesivamente educado, tan dulce, que más que hablar susurra. Que, por increíble que parezca, no prodiga Madrid la nuit. Como mucho, hace una escapada para comer a algún restaurante colombiano, como La Fogata, cerca del Calderón. Y ya. Casado y sin hijos, Radamel Falcao, el futbolista de moda, se acuesta a las once de la noche en su mansión de La Finca. Y si puede ser antes, mejor.
“Es cero caprichoso, profesional las 24 horas, los 365 días del año… Es el antidivo”, resumen en el Atlético. Falcao prefiere tirar de Biblia: “Dichoso el hombre que se deleita en la ley del Señor. Es como el árbol plantado a la orilla del río que cuando llega su tiempo da fruto y sus hojas jamás se marchitan. Todo cuanto hace prospera”.
Hombre temeroso de Dios, Falcao ha reconocido su liturgia previa a los partidos: “Rezo antes de los partidos, leo la Biblia y hablo con Él”
La gloria, el dinero a mansalva, le han llegado a Falcao en forma de goles. El Atlético le paga cuatro millones de euros brutos al año (la temporada que viene, si continúa, pasará a cobrar seis netos). Sin contar las variables que blindan los contratos de los futbolistas más top. Y sin contar la caja que hace como imagen de una decena de empresas.
Temeroso de Dios –“rezo antes de los partidos, leo la Biblia y hablo con Él”, es su liturgia previa a los partidos–, la fe y una competitividad extrema son los motores que han convertido a Falcao en el Mesías que ha guiado al Atlético fuera del valle de lágrimas en el que se había instalado. “Después del primero, los demás son perdedores”, es la máxima que le inculcó su familia desde chiquito. “El Atlético es un acto de fe, una religión en sí misma. Sus aficionados son verdaderos devotos. El ambiente, la comunión de la grada, de alguna manera alimenta a Falcao”, reflexiona Radomir Antic, el entrenador con el que el plantel logró la Liga y Copa de 1996.
“¿Acaso hay algo imposible para Dios?”, plantea Falcao, la reencarnación del gol –10 goles en seis partidos esta temporada, 46 en 56 en total como colchonero–, citando al Génesis. “Es muy religioso, pero eso no significa que le dedique todo el día. A él le sorprende que en España sea un tema más privado. A Falcao le parece un orgullo. Trata de vivir en la palabra de Dios, tiene presente a Jesús, pero sin estridencias. No es una postura. Es así. Humilde de verdad”, cuentan en el vestuario del Atlético.
El matador sudamericano tampoco sabe de fronteras. A su presentación en el Calderón acudieron más de 10.000 aficionados, desbordando las previsiones de 2.000, que fue la cifra que recibió a 
Simeone en 2003. Falcao mueve mucho más que seguidores. Es una máquina de hacer plata. En apenas dos años, su precio se ha multiplicado por ocho: el Oporto se lo compró al River Plate en 2009 por cinco millones, y el Atlético, con la ayuda fundamental de un fondo de inversión, abonó 40 millones más siete en variables

“En las giras que hemos realizado por Colombia tenía una franja horaria para reunirse con empresarios, firmas… Es muy inteligente: mientras los demás jugadores se iban a echar la siesta, él se dedicaba a fortalecer la explotación comercial de su figura”, apunta Gutiérrez. La imagen de Falcao va más allá, como demuestra la recepción, en el palacio presidencial de Colombia, con el mismísimo Juan Manuel Santos. “Y no abandona esa connotación religiosa, todo lo hace con esfuerzo y devoción. Es muy sensible a los proyectos solidarios, a vincular su imagen con la infancia. Es un símbolo a todos los niveles, con una imagen depurada, ¡casi parece un actor!”, añade el presidente del club, 
Enrique Cerezo.

Amigo de los músicos Carlos Vives y Carlos Jean, con 1,1 millones de seguidores en Twitter, es una de las primeras figuras públicas de su país. Sabe, además, que la imagen y el mensaje importan: inició los estudios de periodismo en la Universidad de Palermo, en Buenos Aires, hasta que siguió de lleno los pasos de su padre, que fue central y le aconseja cómo burlar las defensas más inhóspitas. “Cualquier empleado, quien sea, dirá que le quiere”, aseguran distintos trabajadores del Atlético. Todos coincidirán también en su dificultad para desentrañar el extraño proceso que el nueve experimenta los días de partido. “Por la mañana está simpático, en la comida se le ve más centrado, y cuando sale del hotel ya está en otro tono. Es un gran contraste. Y cuando sale del vestuario, sale el último. Si le ves la cara ahí, ya no es Falcao. Ahí ya es el Tigre. Solo piensa en el balón”, cuenta un compañero.
"Es muy sensible a los proyectos solidarios, a vincular su imagen con la infancia. Es un símbolo a todos los niveles, con una imagen depurada, ¡casi parece un actor!”, define el presidente Cerezo
“No podría explicar las razones de una transformación así, Falcao… es Falcao. Lo conozco desde chico, coincidimos en 2008 en River Plate, y no ha cambiado nada su forma de ser. Todo lo que está viviendo se lo merece”, conviene Simeone. Falcao alaba “el amor” y “la energía” que destilan el técnico y la afición. Su encuentro con Dios en el Calderón.
“Su reto es superarse a sí mismo. No quiere comparaciones con Messi ni Cristiano. Siente que es un afortunado y que tiene que compartir su alegría con los niños, los ancianos. Por eso es superprofesional. Para él, el descanso es fundamental, y cuida mucho lo que come… Al Tigre le gusta la buena carne, pero a veces nos sorprende cenándola acompañada de un zumo de naranja”, continúan en la ribera del Manzanares. “A ver cuánto tiempo le seguimos teniendo; podría estar ganando más dinero de haberse ido a otro equipo”, concluyen, conscientes de que a Falcao 
le llueven los pretendientes (Chelsea, PSG, Anzhi). Hasta entonces, hasta que no se concrete una marcha que todos dan por anunciada, Falcao seguirá vistiendo la zamarra rojiblanca. Seguirá siendo del Atlético. Y el Calderón rugirá “¡Radameeeeel, te quieroooo!”. Amén.

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